El 27 de agosto de 2026 llega a las salas de Cinépolis en México Sagrado Corazón: Su reino no tendrá fin, una producción francesa que, después de superar los 500.000 espectadores en su país, aterriza en más de 150 complejos del país. No es una cinta de encargo: es una docu-ficción que recorre 350 años de una de las imágenes más queridas del cristianismo y lo hace desde la cultura popular, no desde el púlpito.
Una película que cruza la pantalla
La cinta está dirigida por Sabrina y Steven J. Gunnell, un matrimonio de cineastas franceses que recorrió distintas regiones para entrevistar a teólogos, historiadores y testigos contemporáneos. El resultado mezcla recreaciones históricas con testimonios actuales y se centra en las apariciones de Cristo a santa Margarita María de Alacoque, en la Francia del siglo XVII, para trazar un recorrido que llega hasta hoy. En Francia se estrenó el 1 de octubre de 2025; en México se presenta bajo el sello +QUE CINE de Cinépolis y la distribución de Dos Corazones Films, la productora de Pablo José Barroso (también detrás de Cristiada).
Su mensaje es deliberadamente amplio: amor, paz, esperanza y reconciliación. Los realizadores buscan conectar tanto con personas de fe como con quienes se sienten alejadas de ella y atraviesan momentos de ansiedad o soledad. Con una duración de cerca de 95 a 98 minutos, la película se anuncia para todo público y se acompaña en México de una campaña en más de 200 espectaculares.
¿Por qué es importante la Addvocación del Sagrado Corazón de Jesús?
El Sagrado Corazón es una de las advocaciones de Cristo más difundidas: se venera a Jesús bajo el signo de su corazón como expresión del amor divino. No se trata de un órgano físico, sino del corazón como lo entendía la Biblia, es decir, la persona entera en su capacidad de amar y entregarse. De ahí frases como «aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón» (Mateo 11, 29) o la definición de Dios como amor en la primera carta de Juan (4, 8). El Evangelio de Juan sitúa el origen simbólico en la cruz: del costado abierto de Jesús brotaron sangre y agua (Juan 19, 34), imagen que la tradición lee como el nacimiento de la Iglesia y la fuente de la gracia.
El Catecismo recoge esta intuición cuando afirma que la oración de la Iglesia «venera y honra el Corazón de Jesús [...] adora al Verbo encarnado y a su Corazón que, por amor a los hombres, se dejó ser traspasado por nuestros pecados» (CIC 2669). La devoción hunde sus raíces en la espiritualidad medieval —san Bernardo, san Buenaventura, santa Gertrudis de Helfta y santa Matilde de Hackeborn la cultivaron antes de la Edad Moderna—, pero adquirió su forma actual en el siglo XVII.
Paray-le-Monial y santa Margarita María de Alacoque
Entre 1673 y 1675, en el convento de la Visitación de Paray-le-Monial, la religiosa francesa Margarita María de Alacoque (1647-1690) recibió las manifestaciones de Cristo que dieron forma a la devoción. En la primera, el 27 de diciembre de 1673, Jesús le mostró su Corazón rodeado de llamas, coronado de espinas y atravesado por una herida. De esos encuentros nacieron peticiones concretas: recibir la comunión los primeros viernes de mes durante nueve meses, hacer una hora de adoración los jueves por la noche y celebrar una fiesta para honrar su Corazón y reparar las ofensas recibidas. Su director espiritual, el jesuita beato Claudio de la Colombière, autenticó las visiones y las dio a conocer.
Aquel mensaje creció hasta convertirse en una de las corrientes de espiritualidad más universales de la Iglesia. En 1856, el papa Pío IX extendió la fiesta del Sagrado Corazón a toda la Iglesia. En 1899, el papa León XIII consagró el mundo entero al Corazón de Jesús mediante la encíclica Annum Sacrum, gesto que calificó como una de las decisiones más importantes de su pontificado, impulsado por la petición de la beata María del Divino Corazón. Ya en el siglo XX, el papa Pío XII desarrolló sus fundamentos teológicos en la encíclica Haurietis aquas (1956), donde recuerda que este culto es, en la práctica, «la más completa profesión de la religión cristiana».
¿Por qué la devoción sigue viva?
La solemnidad del Sagrado Corazón se celebra el viernes siguiente al segundo domingo después de Pentecostés, y con ella la Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los Sacerdotes, instituida por san Juan Pablo II en 1995. A las prácticas nacidas en Paray-le-Monial se sumaron otras, como la entronización del Sagrado Corazón en el hogar, promovida por el sacerdote chileno Mateo Crawley-Boevey. El papa Francisco lo ha llamado «el centro de la misericordia» y «el símbolo por excelencia de la misericordia de Dios».
Lejos de quedar en lo privado, la devoción ha tenido peso público: naciones enteras se han consagrado al Corazón de Jesús y monumentos como la basílica de Montmartre, en París, dan cuenta de su alcance cultural. La película llega en un momento en que, según sus promotores, el público busca «paz, esperanza y un sentido que acompañe de verdad».
«Es una gran producción que definitivamente nos deja profundas enseñanzas y nos ayuda a vivir también esta espiritualidad, necesaria para el mundo de hoy, que es poder comprender la grandeza del amor de Dios», señaló monseñor Pedro Agustín Rivera Díaz, de la Comisión de Liturgia y Espiritualidad de la Arquidiócesis Primada de México, tras asistir a la premier en Cinépolis Plaza Carso.
El cine como puente
La Diócesis de Querétaro y el Frente Nacional por la Familia fueron parte de la presentación de la cinta en México, y varias voces eclesiales han visto en ella una oportunidad para acercar la fe a las nuevas generaciones. La propuesta de los Gunnell no excluye a nadie: uno de los testimonios recogidos en la promoción resume el efecto buscado —«entendí que Dios me ama»— y apunta a ese encuentro personal que la película quiere provocar más allá de la sala.
Dónde verla y seguirla
- Estreno en México: 27 de agosto de 2026, en más de 150 salas de Cinépolis.
- Distribuidora en México: Dos Corazones Films.
- Sitio oficial de la película (EE. UU.): sacredheartfilm.us.





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