De alumno de COMFIL a misionero digital
La Santa Sede llama misioneros digitales a quienes anuncian el Evangelio en las redes y los acompaña de forma institucional desde la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa 2023 hasta el Jubileo celebrado en Roma en julio de 2025. Entre ellos hay un egresado de COMFIL: Esteban Moreno, que cada mañana reza el rosario en vivo por TikTok. Su cuenta supera los 800 mil seguidores y, cada día, cientos se suman al directo desde sus habitaciones, salas, autos y camas. Su caso permite mirar la evangelización digital desde la escuela que lo formó.
El caso de Esteban Moreno
Esteban estudió Comunicación en COMFIL. Su perfil de TikTok se describe con una ruta de formación que incluye Comunicación, Filosofía, Psicología y Teología, y anuncia la misión de "misionero digital". Cada mañana transmite el rosario a las 7:30, hora de México, desde su canal de YouTube; en TikTok, @estebanmoreno2.0, el perfil registra más de 820 mil seguidores (septiembre de 2026).
La escena del directo condensa el cambio: cientos de personas rezan a la misma hora frente a sus pantallas, cada una en su lugar, y se saben acompañadas. Esteban lo explica con sencillez: "La idea no es hacerte viral. La idea es compartir el mensaje. Si dos o tres personas lo escuchan, ya valió la pena", según recoge La Silla Rota. Su participación en el Encuentro de Misioneros Digitales de México, en la que convoca a otros evangelizadores a compartir y aprender, muestra que el trabajo se hace en red y no en solitario.
La cifra importa menos que la práctica: un egresado que puso su formación de comunicador al servicio de un mensaje religioso.
Judith de Jesús: del convento a la catequesis digital
Judith de Jesús Sace fue religiosa de la Congregación de las Misioneras de Jesús y abrió su cuenta de TikTok en la Semana Santa de 2020, a los 29 años, mientras se preparaba para la vida consagrada. Empezó con una versión cristiana de "La Tusa", de Karol G: pasó de cinco mil a 24 mil seguidores en cuestión de días. Su superiora le sugirió "ponte el velo, llama más la atención"; cuando priorizó el contenido catequético —sacramentos, mandamientos—, las reproducciones bajaron y, más tarde, fueron precisamente los videos de fe los que se viralizaron.
Los nombres y detalles de su itinerario varían entre las fuentes: La Silla Rota la llama Judith Martínez y asocia su salida de la vida religiosa a las tensiones con su superiora; en la entrevista con El Heraldo (2022), ella misma lo atribuye a un discernimiento ante "situaciones complicadas" con algunas hermanas y reconoce que su salud emocional se vio afectada por los comentarios sobre su aspecto: "La gente de la iglesia es la que me critica". Lo que las fuentes coinciden en señalar es que dejó la vida consagrada semanas antes de los votos perpetuos. Contó su historia completa en un video de una hora en YouTube.
Hoy, casada y dedicada a la docencia, sigue evangelizando como catequista digital: su perfil @judithbio90 supera los 770 mil seguidores. El Comercio la describe como una evangelizadora digital que acerca la fe a los jóvenes de manera lúdica. Su camino muestra las fragilidades reales que atraviesa quien comunica desde la propia vida.
El padre Heriberto: madurez pastoral en el púlpito digital
La misión digital reúne también a sacerdotes. El padre Heriberto García Arias, presbítero diocesano mexicano originario de Jalisco, ordenado en 2016 y radicado en Roma, supera los 1.9 millones de seguidores en TikTok (septiembre de 2026); fuentes de 2025 reportaban "más de dos millones" y el reportaje base hablaba de "un millón", una variación que refleja el crecimiento de la cuenta. En una entrevista con El Debate (2025) confiesa que cada publicación le exige humildad: "Tiemblo cada vez que subo un reel". Y define su apostolado como una respuesta a una necesidad urgente: "Yo vivo este apostolado y lo entiendo así: como un misionero digital, como una respuesta a una necesidad urgente que tiene la Iglesia".
Autor del libro Misioneros digitales. ¿Influencers o testigos de Cristo hoy?, resume su apuesta en una frase, según ACI Prensa: ayudar a los jóvenes a "pasar de la pantalla al altar". "Hay gente que está buscando a Dios y entonces nosotros nos tenemos que hacer presentes ahí, siendo testigos, pero no con la finalidad de quedarnos ahí", explica. Y recuerda que la Iglesia acompaña: "no nos está dejando solos".
La diferencia entre influencer y misionero digital
¿Toda presencia católica en redes es misión digital? La Santa Sede reserva el nombre de misioneros digitales a quienes anuncian el Evangelio, y el propio padre Heriberto distingue la finalidad: el influencer puede ofrecer y vender productos acordes a sus valores, mientras que el misionero digital tiene como propósito llevar su experiencia de Cristo a las redes. La diferencia está en el destino: para el misionero, la pantalla es el camino, no el destino. Los mensajes que recibe Esteban lo confirman en la práctica.
La acogida de la Iglesia: de Lisboa al Jubileo
Esteban no forma parte de un fenómeno aislado. En la Jornada Mundial de la Juventud de Lisboa 2023, el Dicasterio para la Comunicación impulsó el Primer Encuentro Mundial de Evangelizadores y Misioneros Digitales: sacerdotes, religiosas, matrimonios, músicos, comunicadores y jóvenes laicos de unos cincuenta países. El cardenal José Tolentino de Mendonça describió las redes como los nuevos Areópagos, espacios donde anunciar la fe "fuera de las puertas", según Vatican News. El prefecto del Dicasterio, Paolo Ruffini, resumió el sentido del encuentro: "Nativos digitales y emigrantes digitales estamos aquí para compartir una presencia. Un encuentro".
Mons. Lucio Adrián Ruiz, secretario del dicasterio, impulsa el proyecto "La Iglesia te escucha", que comenzó con tres misioneros y reúne a 2,500, como reportó ChurchPOP. En julio de 2025, el Jubileo de los Misioneros Digitales e Influencers Católicos, celebrado en Roma los días 28 y 29, consolidó el reconocimiento: los propios misioneros lo describen como un reconocimiento oficial de la Iglesia a su trabajo.
La puerta cambió de lugar
El rosario en vivo ilustra un cambio de época para la comunicación. La Iglesia pasó de esperar que la gente cruzara la puerta del templo a que el mensaje aparezca primero en la pantalla: la puerta cambió de lugar. Los algoritmos aprenden intereses y no distinguen entretenimiento de espiritualidad; por eso, entre videos de cualquier clase, aparece un sacerdote, una ex religiosa o un rosario en vivo. Y quienes transmiten reciben mensajes sobre la vida —matrimonios, ansiedad, duelo, culpa, fe perdida— más que sobre religión: el teléfono se vuelve espacio de acompañamiento. Comprender cómo funcionan los medios sociales es parte del oficio del comunicador, y también de la pastoral.
Lo que esto dice a la escuela
Para COMFIL, la historia de Esteban tiene un significado particular: muestra que la formación en Comunicación puede ponerse al servicio de la misión. La comunicación como apostolado tiene en Santiago Alberione a su patrono, y la Jornada Mundial de las Comunicaciones llamó a preservar las voces y rostros humanos en medio del ruido digital. La brecha entre los jóvenes y los medios tradicionales, que COMFIL analizó en Periodismo y jóvenes, tiene su contraparte: hay jóvenes buscando respuestas en las redes y comunicadores que las acompañan.
La formación puede orientarse a misiones diversas; la digital es una de ellas. La de Esteban es una muestra, no un modelo a imitar: lo que la escuela aporta es la base —saber narrar, escuchar y discernir—, y cada egresado decide cómo ponerla al servicio.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un misionero digital?
La Santa Sede llama así a quienes anuncian el Evangelio en las redes sociales: laicos, sacerdotes, religiosas y matrimonios que hacen de las plataformas un lugar de presencia y testimonio. El término se difundió tras los encuentros internacionales de Lisboa 2023 y Roma 2025.
¿Es lo mismo que un influencer?
No exactamente. El influencer puede ofrecer y vender productos acordes a sus valores; el misionero digital tiene como propósito llevar su experiencia de Cristo a las redes, y aspira a que la pantalla sea un punto de partida hacia el encuentro real.
¿Cuántas personas participan del rosario en vivo?
Más de 800 mil personas siguen la cuenta de Esteban, pero al directo se suman cientos cada mañana, cada una desde su lugar, en un gesto de oración compartida.





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